Corridos Del Rey – Ayer hablé con Dios – Letra

Ayer hablé con Dios
Y me dijo que me prepare
Que lo mío ya viene en camino
Ayer hablé con Dios, me dijo: No te frenes
Que lo que estás sembrando pronto se sostiene
Que vienen cosas grandes, más grandes de lo que crees
Que todo lo que perdiste se multiplica en cien
Que no mire pa’ abajo cuando el mundo critique
Que el que resiste fuerte es el que después dirige
Que el proceso duele, pero te construye
Y el que confía en Dios nunca se destruye
Me dijo: Hijo, tranquilo, ya casi te toca
Que el tiempo perfecto nunca se equivoca
Que aguante un poco más, que no me desenfoque
Que cuando se me dé, nadie lo va a parar
Ayer hablé con Dios
Y me dijo que se me va a dar
Que vienen cosas grandes
Que el cielo se va a abrir de par en par
Ayer hablé con Dios
Y me dijo: No mires atrás
Lo que viene es tuyo
Y nadie te lo va a quitar
Me dijo que la espera fue el atestiguo
Que el silencio era parte del camino
Que cada lágrima fue entrenamiento
Pa’ cuando llegue el gran momento
Que el que dudó, después va a mirar
Cómo el que oró empezó a ganar
Que cuando Dios te firma el destino
No hay enemigo que cambie el camino
Si todo se oscurece, yo sigo creyendo
Si todo se cae, yo sigo de pie
Porque ayer oré y sentí que me respondió
Me dijo: Va a estar bien
Ayer hablé con Dios
Y me dijo que se me va a dar
Que vienen cosas grandes
Que nada me lo va a quitar
Ayer hablé con Dios
Y me dijo: No mires atrás
Lo que viene es tuyo
Y ya no lo voy a soltar
La canción «Ayer Hablé Con Dios» de Corridos Del Rey es un corrido tumbado de carácter cristiano y reflexivo. El tema central es la fe, la perseverancia y el propósito de vida ante las dificultades.
La letra narra un mensaje de esperanza recibido de Dios, asegurando que, a pesar de los momentos de escasez, dolor o críticas, lo que uno ha sembrado dará frutos grandes y se multiplicará. La canción invita al oyente a mantenerse firme, a no mirar atrás y a confiar en que el «tiempo perfecto» de Dios llegará. El mensaje principal es que, aunque el proceso sea doloroso y haya silencio, es parte del entrenamiento para alcanzar un propósito mayor y que quien confía en Dios no es destruido, sino construido para ganar.


